martes, 27 de octubre de 2009

LAS 4 ESTACIONES

La Magia Wicca se basa en las 4 estaciones.

Primavera, Verano, Otoño e Invierno.

Marcan los 4 estadios elementales del Ser Humano.

Se asocian con los 4 elementos antes citados, y por lo tanto se trata de estaciones vinculadas al devenir cotidiano del hombre.

Estos cuatro ciclos naturales se corresponden con un desarrollo energético en el Planeta. En cada una de las estaciones existe y habita un ritmo vibracional propio y los celtas hace ya miles años los conocían y dominaban a la perfección. Pero los celtas no calculaban las estaciones como se hace en la actualidad. Y celebraban otras cuatro etapas en la vida coincidiendo con el tiempo de mayor algidez de cada estación.

De todas maneras, cada estación tiene su particularidad, de esta manera la Primavera es la ideal temporada para el florecimiento, el Verano para la expansión y la recolección, el Otoño es el tiempo de la reflexión y el Invierno, como tiempo de muerte, para la finalización y conclusión de todo aquello que se tiene pendiente, antes de que vuelva la Primavera.

En la Wicca, se deben aprovechar los ciclos de tres meses de cada estación, con sus puntos mas álgidos (es decir, las fiestas celtas) para adecuar los deseos e intenciones al ritmo vibracional del Planeta.

Los Wiccanos tienen Celebraciones en las cuales le rinden culto al Dios y a la Diosa, según la mitología y según la rueda del año dependiendo del hemisferio donde se encuentre este Wiccano, estos son los llamados Sabbats, y tambien tienen acontecimientos o días sagrados los cuales son los Esbbats que parecen 12 o 13 veces al año, las lunas nuevas y llenas.

También hay wiccanos que rinden culto a las lunas creciente y menguante. Estos días se utilizan para hacer cultos, rituales, trabajos y rezos, lo cual no significa que no podamos orar todas las semanas pero no tenemos días determinados para ellos, para esto usamos nuestros días mágicos.

En la actualidad, con el renacer del interés en las artes ocultas, gentes de toda condición se reunen durante la noche de luna llena para realizar rituales mágicos y para expresar a golpe de tambor su agradecimiento a la Diosa.

Es un acto divertido pero a la vez serio y fácil de organizar. Estas reuniones ayudan a retardar el frenético ritmo de la vida moderna, aunque sea sólo por unas horas, y nos ayudan a ponernos en contacto con nosotros mismos. También nos ponen en relación con las Artes Antiguas y nos recuerdan la necesidad de respetar a la naturaleza y a los otros seres humanos.

Bendiciones!